2008-11-28

Historias de la Frontera

En las tardes de los veranos de
fuego en mi Extremadura, bajo
el duro sol que inclemente nos
cae del cielo, se muere el tiempo.
Bajo ese sol que funde las armas
y quema las atormentadas almas
de los poetas que vagan perdidos
para siempre, si, se muere el tiempo:
El viento que todo lo abrasa barre
los caminos, caminos llenos de polvo,
caminos que recorren tierras de nadie,
tierras de la eterna frontera que
no conoce la historia ni la geografía
y que van desde el río Salor al Guadiloba.




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