2008-12-12

Brindis por mi amigo Isidro Rodrigo

Recuerdo los duros tiempos aquellos
cuando me visitabas en mi casa
allá en Madrid, la ciudad cárcel;
tu compañía me regalaba la libertad,
devolvías la paz y la calma y
colmabas mi alma de felicidad;
tu, amigo mío, desterrabas de mis
pensamientos todos los malos
momentos grabados a fuego por
las penurias y aquellas mezquinas
situaciones que el destino me impuso.
Recuerdas como juntos escribíamos
los más locos poemas y después los
leíamos en voz alta provocando
reciproca admiración; inolvidables
y mi Pura, nuestra amiga siempre
de testigo de aquellas partidas eternas
al ajedrez que acababan casi siempre
en tablas; tiempos aquellos que
conversamos sobre lo divino
y lo humano, y como hermanos
bebimos el vino que con los pocos
ingresos pudimos comprar; viajamos
mucho en el Metro, paseamos
por las angostas calles del rastro,
admiramos el arte en los viejos
museos y soñamos que el tiempo
no nos pasaría nunca factura;
y así ha sido.
Porque ahora que te echo mucho
de menos mi amigo, lleno mi copa
de vino y brindo por ti, por tu familia,
por los recuerdos, por los los viejos
tiempos y los actuales, por los mejores
momentos que aún han de llegar...
levanto mi copa
al cielo y brindo por nuestra eterna amistad.

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