2008-12-31

Diario de un noctámbulo desesperado


Hoy me he levantado tarde, me
han arrastrado fuera del edredón los
gemidos y lamentos de La Loba (mi perra)
desesperada e impaciente porque siente
que nos perdemos lo mejor del día.
Confuso aún, me lavo con agua fría
y me preparo una taza de café negro,
lo tomo muy caliente, lo bebo sorbo
a sorbo y poco a poco calienta mi cuerpo,
despereza mi alma; me asomo a la
ventana, un lugar privilegiado, atalaya
del predador nocturno y veo pasar a las
gentes correr de un lugar a otro, todo
me parece un sinsentido, irracional,
este mundo irreal y desquiciado
a los ojos del vampiro que sabe esperar
su turno para alimentar su cuerpo.
Pienso que todo está ya perdido
y me vuelvo sobre mis lecturas,
quiero seguir viendo como un
pájaro, cada día, da cuerda a este
mundo que está lleno de víctimas.


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