2009-01-24

Murakami, Pag. 150



De profundos deseos está llena la copa de vino,
incesante se derrama sobre blancas telas de encaje
toda la gracia que los cielos a un hombre pueden regalar.
Sobre el suelo de la habitación puedo ver:
un reloj parado en las diez en punto,
un cenicero lleno colillas con un cigarro rubio encendido
en la esquina cuyo hilo de humo sube jugando hasta el techo,
unas gafas para vista cansada,
una caja de viagra vacía, y, bajo las ropas más íntimas
que una dama liberada con desparpajo arrojó
duerme un libro de Murakami abierto en la página 150.








.

No hay comentarios: