2009-09-06

El viento




Tras la ventana oigo jadear al viento
que va y viene, que suave mece
las delicadas hojas de los almendros;
raudo se lleva para siempre las palabras
y las promesas de amor, de amor eterno:

Al menos me queda tu amistad, eso espero;
me quedan los recuerdos indelebles y los
abrazos que me diste. ¡Eran tan verdaderos!



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