2009-12-16

a las seis del alba

No me digas que no te has dado cuenta
que esta mañana a las seis del alba
tienes que irte de viaje y,
ya son las cinco y treinta de la madrugada
y aún estás escribiendo poemas de amor
desesperado;
y ella esta tan enfadada que quizás
ya no tiene tiempo de leer,
ni de escucharte cuando le hablas y le dices que
el tiempo pasa,
que se va y no vuelve,
que la vida es un soplo de viento que se marcha
muy muy lejos camino del desierto del olvido, y

yo espero...

Si, amada mía yo sigo esperando con desespero
todos los besos del mundo:

Tus besos.

Y ese cariñoso abrazo que solo tu sabes dar y

que tanto deseo.




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