2011-10-08

Tarde de agosto con mi primo Miguel del Pozo

Ahora que ya no estás aquí
me vienen tantos recuerdos juntos,
como aquel día...
Era una tarde calurosa de verano
yo era tan niño
quizás solo tenia cinco o seis años
cuando el viento llegó
de lejos
nos trajo olor a tierra mojada
y la frescura del trigo y la cebada
aún por cosechar;
musculosas nubes
juguetonas y traviesas
se nos vinieron encima
la tarde se oscureció
y nos llovió a cántaros.

Los rayos dibujaron filigranas de luz
rasgando como una tela el cielo,
los truenos asustaban a las viejas,
corrían regatos calle abajo,
y tu y yo
agarrados de la mano
saltábamos los charcos...
¡Cuanta felicidad!
Ha pasado mucho tiempo, si;
sin embargo
yo lo recuerdo como si fuera ayer.
¡Y te echo tanto de menos!



A mi primo Miguel, mi infancia y mi vida no sería la misma si no me hubiera criado a tu lado.




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