2012-03-25

amor eterno

Deja que te acaricien en tus oídos
todas estas palabras
cálidas como el viento del sur.
Deja que mis manos se deslicen
sobre toda tu piel
 y te hablen de cuanto te necesito para existir,
de todo lo que llevo en mis adentros.
Deja  que mis brazos te hagan compañera
para eternidad y te protejan contra los miedos
 y la soledad infame,
esa soledad que mata almas
y yerma corazones.
Deja que el aliento de mi boca caliente tu espalda;
porque quiero decirte que,
sobre tu cuerpo desnudo,
la saliva es la mejor tinta con la que tatuarte
todos mis sentimientos en un  poema de amor,
de amor sin fin, de amor eterno.

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